¿Qué es Crohn y Colitis Ulcerosa?

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La enfermedad de Crohn es una inflamación que da en las paredes del intestino generalmente, pero se puede generar en todo él tuvo digestivo, desde la boca al ano. Es autoinmune y de momento no tiene cura.

Publicado 11/10/2016 12:02 Juan González 3251
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Son unas enfermedades autoinmunes que afectan a tracto digestivo.

Publicado 3/12/2016 10:54 Javitxu 210
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Estan comprendidas dentro de las Enfermedades Inflamatorias Intestinales. La enfermedad de Crohn, son unas ulceras que se pueden producir desde la boca hasta el ano, son más profundas y la zona más frecuente donde se producen esta lesión es en el Ileón Terminal. La colitis Ulcerosa, son úlceras más superficiales y estas solamente se producen en el intestino grueso. Generalmente tienen la misma medicación, pero es importante diferenciar las que son Crohn de la Colitis Ulcerosa, sobre todo en caso de cirujía. Hoy en día hay mucha medicación para poder llevar en un porcentaje muy elevado, una vida bastante normal, es decir, tener buena calidad de vida, sobre todo desde que han aparecido los medicamentos biológicos. Es muy importante que la persona afectada por esta enfermedad asimile su patología, ayudando en esta superación las asociaciones de enfermos de Crohn y Colitis Ulcerosa que hay en España.

Publicado 15/1/2017 6:11 Joaquin 342
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KIT DEL ENFERMO DE COLITIS ULCEROSA No olvides llevar siempre: - unos calzoncillos o bragas de repuesto. - compresas y klineex (toallitas, pañuelos de papel). - la tarjeta sanitaria. En el coche: - un pantalón o falda y camisa de repuesto. - papel higiénico. - jabón en gel, agua. - colonia. - toalla gruesa o un plástico para cubrir el asiento en caso de necesidad. - agua para beber. SÍNTOMAS - el primer síntoma siempre es una diarrea, el médico le recetará dieta astringente y Fortasec (un error tomarlo). - el siguiente síntoma siempre es un sangrado con las heces; usted pensará que tiene almorranas, su médico también va a creer que padece de hemorroides, le recetará una pomada y como mucho un ansiolítico; tampoco es el remedio, además el uso prolongado de antihemorroidales acaba causando otras enfermedades en la zona de aplicación. - otro síntoma que acompaña son los dolores abdominales, normalmente más centrados en el lado bajo - izquierdo del estómago. - la hinchazón del vientre es otro más, conforme va pasando el tiempo sin solución van creciendo los problemas y síntomas; solemos reducirlo a "gases", claro, gases y flatulencias derivadas de la mala absorción, de la sangre acumulada o de la descomposición por la colitis. - la rigidez del estómago y los pinchazos cruzados bajo - laterales a la palpación. ALERTA: - el número de deposiciones al día supera las 3: no haga como yo ni espere a alcanzar las 16 deposiciones diarias, tampoco intente solucionarlo automedicándose ni con pastillas ni con dietas, acuda al médico y señale todos los síntomas, aproveche la circunstancia para observar si hay algún alimento que le sienta mal. - lo ideal es ir una vez al día, lo normal es ir una al día o una cada dos días; algunas personas van hasta dos veces diarias. ¿QUÉ HACER? - en caso de que halle indicios de sangre oculta o visible en las heces insista a su médico de atención primaria que le remita al especialista de Digestivo y, una vez le cite, indíquele el tiempo que está sufriendo la situación con todos los detalles y, si es posible, fotografíe cada vez el resultado en el water para tener constancia y muestra de ello; solicite e insista en que se le realice colonoscopia a la mayor brevedad (en los hospitales españoles se realizan con sedación y, por tanto, ya no son dolorosas ni traumáticas). - en caso de más de 3 deposiciones diarias usted se halla ante un problema a tener en cuenta, entre 3 y 6 el problema ya es serio - moderado, a partir de 6 deposiciones diarias se halla usted ante un problema grave y muy serio. - todo lo que sea expulsar sangre, es tema delicado y requiere de rápida visita médica. OTROS SÍNTOMAS - pérdida de peso, es uno de los principales; sin embargo, en mi caso personal, lo que hice fue aumentar descontroladamente de peso -no soy el único caso, la mayoría suele perder bastante-. - dolores en las articulaciones y ruidos en las articulaciones (crujen dedos, etc), puede ser debido a causas reumatológicas, sin embargo también se producen estos sonidos cuando hay una acumulación de sangre que es descompuesta en los pliegues del interior de los intestinos, colon, recto fruto de la fagocitosis bacteriana que surge por la sangre de pólipos, capilares o heridas de la colitis. - modificación de la textura y/o color de las heces, se convierten más "pastosas", líquidas, blanquecinas, negras, están acompañadas de "moco"... - modificación del olor de las heces, se vuelve más denso, más ácido, más fuerte. La mezcla de sangre y heces presenta, además, un olor característicamente desagradable. y permanente en el ambiente. DOLORES PROPIOS Y ADQUIRIDOS Si ya de por sí es bastante doloroso tener que enfrentarse a un intestino, colón, recto despellejado en el que parte o a trozos de la pared ha perdido su cobertura de piel y dejado al aire libre la mucosa, como si a uno le despellejan o quitan la piel de brazo, hágase usted una idea de lo que supone cada roce cuando se tiene una herida al aire. - lo más importante: diarrea y sangrado. - Sensación constante de necesitar ir al baño, pero sin que se haga efectiva la deposición. - Dolores intestinales. - Dolores en recto y ano. - Dolores en articulaciones, como las de fibromialgia, reuma... - Dolores de cabeza (cefaleas, migrañas...). - Zumbido continuo en los oídos. - Nauseas. - Mareos. - Caída del pelo. - Cansancio y agotamiento físico (no hay fuerzas ni para cargar con la compra). - Cansancio y agotamiento psíquico (parece uno un fantasma en vida). - Ansiedad. - Depresión. - Anemia. - Mala absorción de los alimentos. - Gases. - Hemorroides internos y externos. - Prolapso intestinal. - Inflamación de órganos internos. - Modificación de la presión arterial y ritmo cardíaco. - Alteración del perímetro de la cintura, en un momento uno está hinchadísimo y expandido, un rato después uno ha regresado a su talla normal y así reiteradamente sin más motivo. - Ahogamientos. - Dificultad para el tránsito alimentario, con sensación de empacho o de parada en la boca del estómago. - Comer compulsivamente y muy rápido (para que la comida pase antes, con todo lo que acarrea de problema digestivo). * A todo esto hay que añadir las secuelas derivadas de la medicación prescrita, que tiene factores adversos y reacciones secundarias. El otro factor que es motivo del empeoramiento y complicación de la enfermedad es el mal diagnóstico de la enfermedad y error médico en la prescripción. RECOMENDACIONES - lo primero es acudir al médico de atención primaria ante cualquiera de lo síntomas descritos. - no dejarse llevar por la fácil solución de "es el estrés, es un ataque de ansiedad, son nervios acumulados...", ni tampoco por lo de "son hemorroides internos" o "me ha sentado mal algo que he comido" cuando se prolonga en el tiempo. - no someterse a dietas para engordar o adelgazar sin haber descartado previamente el origen de la modificación del peso o de la masa corporal. - hidratarse continuamente bebiendo agua o líquidos alimenticios e isotónicos. ¿Y a la hora de tener relaciones sexuales anales (que están muy de moda)? No importa si son heterosexuales u homosexuales, pues el resultado y las condiciones son las mismas y en el mismo orificio: - descartar el sexo anal si está diagnosticada la enfermedad. - descartar la práctica sexual anal si el / la receptora tiene diarrea o sangrado (por hemorroides o rectorragia). - usar siempre preservativo. - mantener la zona anal - genital en perfecto estado de revista: muy limpita (por dentro y por fuera). - uso de espermicidas. - en caso de practicar sexo "de riesgo" (sin condón) proceder al lavado interno inmediato de la zona para arrastrar cualquier resto de semen que pueda necrosarse. No solo estamos señalando los dolores que puede producir una relación sexual anal, sino las lesiones ya existentes en el recto si se sufre hemorroides o Colitis Ulcerosa además de las que pueden producirse por la entrada del miembro viril o del juguete sexual en el interior del ano y recto (heridas, lesiones, desgarros...). LA ENFERMEDAD COMO ACTITUD DE VIDA La enfermedad, esta o cualquier otra enfermedad relevante, devastadora o agotadora, podemos abordarla desde el pesimismo más absurdo y recalcitrante o hacerlo de cara, de frente, teniendo claro que es una batalla a librar bien y a ganar, que ganar no es solo lograr su desaparición (por vía farmacológica o de intervención quirúrgica), ganar o vencer es también no ser superado por la enfermedad, afrontarla con capacidad, usar todos los medios para mantener una moral alta y adecuada, generar pensamientos positivos, situarse en clave de ganador y no en la de perdedor. El principal enemigo que tenemos los enfermos somos nosotros mismos, las enfermedades tienen su componente físico y somático y de deterioro físico -eso es más que evidente y forma parte del envejecimiento, del desgaste celular, de condiciones de vida, accidentes, etc-, pero ello no implica que debamos abandonarnos ni rendirnos; todos los médicos coinciden en que el factor positivo, la actitud positiva, del paciente condicionan a bien la evolución de la enfermedad y que, cuando esta tiene un triste final, la forma de abordar los últimos momentos es muy diferente a la de aquellas personas enfermas que lo han vivido desde la negatividad, abandonándose a la queja, que no aceptan de buena gana la realidad que viven, por muy cruda y dolorosa que sea es la que uno debe aprender a asumir y con la que uno de aprender a convivir. Las personas sumidas en la eterna queja del "todo me pasa a mí", "qué mal estoy", "date cuenta qué desastre que tengo", "¡Ay, que malito estoy!" y otras similares frases que reproducen a cada instante y a cada encuentro con otra persona (sana o enferma) no se aportan nada a sí mismas, solo se autoflagelan y empeoran sus condiciones y calidad de vida. Aquellos que afrontan la enfermedad desde la sonrisa, desde la aceptación (¡nada de resignación!), tomando conciencia de su estado, del camino que han de emprender, de que en buena parte tienen la capacidad y posibilidad de ser sus propios recursos para aminorar el dolor o enfrentarse a una intervención, estas personas no solo generan endorfinas que mitigan la situación, hacen la vida más fácil a quienes han de cuidar de ellos, a cuantos les rodean, que no son ajenos al dolor y al sufrimiento y que, a su vez, forman parte del mismo, (es como la Virgen Dolorosa a los pies de la Cruz viendo a su Hijo clavado). Hay enfermedades de carácter o componente mental que no son las que nos ocupan en este artículo, no nos llamemos a error; aquí estamos tratando de la Colitis Ulcerosa y otras enfermedades de cuerpo, no de enfermedades del espíritu. Entiendo, desde mi personal experiencia, que hemos de salir de la obsesión, que hemos de alejarnos del intento de reprimir y también del de resistirnos; resistirnos a a aceptar la enfermedad que tenemos -sea la que sea- no hace que esta desaparezca sino que se afiance aún más en nuestra mente y en nuestro cuerpo, aumentamos nuestros niveles de angustia, estamos a cada momento más preocupados y solo logramos que se convierta en el centro de nuestra vida y todo esté en torno a la enfermedad, al dolor, a la limitación que va creciendo como consecuencia de nuestra actitud. Así, pues, el primer paso es "aceptar", aceptar que somos y estamos enfermos, aceptar que un "bichito" ha venido a vivir con nosotros, no sabemos por cuanto tiempo, pero sí sabemos que tenemos que convivir juntos una temporada más o menos larga (¿se imagina usted todo el día discutiendo sin parar con su marido o su esposa, sin descanso? o peleando a cada minuto con sus hijos por la razón que sea, o con el vecino del piso de abajo... ¡menuda tortura!). Podemos aceptar o resignarnos, de resignación nada nos conviene porque es entregarle el poder y las riendas de nuestra propia vida al enemigo; por tanto, nos cabe aceptar y es una dura escuela pues no nos han enseñado a los occidentales a vivirlo así y a los orientales se les ha mostrado como resignación o islámico fatalismo. Al aceptar nos colocamos a la misma altura y nos convertimos en dueños y señores de nuestro destino inmediato pues no somos dominados ni sometidos, pese a todo el dolor y limitaciones que conlleva la enfermedad que padecemos. Y ¿nos hemos planteado hacer un "kit-kat", darnos un respiro con la enfermedad a nivel de pensamiento? No podemos estar continuamente centrados en el dolor ni en la enfermedad, no debemos estar girando en nuestro pensamiento única y exclusivamente en torno a lo que tenemos; porque... tenemos toda una vida por delante, más larga o más corta, pero por el momento unos minutos, unas horas, unos días, todo un tiempo para aprender a vivir con nosotros mismos,sí. Acaso ¿no se merece usted o yo un momento de alegría? ¿Es necesario vivir una contínua tortura mental? ¿tan poco y tan mal me quiero? Pues la cantidad de energía mental y de agotamiento físico-psíquico que me voy a ahorrar en cuanto me libere de todo ese circulo vicioso convertido en una espiral de violencia contra mi propia persona, que me desgasta, que me agota, que no me deja afrontar con fuerzas mis limitaciones como enfermo. Tengo dos posibilidades: o asumo yo las riendas de mi vida desde este mismísimo momento o las dejo en manos de un caballo desbocado que no sabe a donde va. Son dos actitudes, dos decisiones, por completo diferentes que van a marcar mi momento presente, mi futuro y el de las personas que me rodean. Dice Heráclito que "nadie se baña dos veces en el mismo río" y es del todo cierto, la corriente y el agua fluyen sin detenerse, sin embargo el lecho permanece igual, las orillas van recogiendo lo que la corriente deja y desplaza durante la trayectoria, expulsando de su cauce aquello que no le es útil. A nosotros nos ocurre igual, nuestra vida no se detiene, tenemos un poso -lecho- que se ha ido conformando con las educación recibida, con lo que hemos amamantado en nuestra infancia, con las costumbres de la familia, de la cultura de nuestro pueblo, nuestra particular idiosincrasia, las experiencias vividas o malvividas a lo largo de los años de nuestra vida, todo aquello que hemos aprendido, aceptado, rechazado, amado, las heridas, las ideologías y creencias adquiridas y experimentadas; todo ello conforma nuestra unidad como persona. Tenemos nuestras fluctuaciones, pensamientos y deseos que van y vienen, que desaparecen y aparecen, toda una amalgama de "sentimientos" que conforman lo más íntimo de nuestro ser, precisamente ese ser que teme romperse, que no quiere cascarse ni quebrarse, que desea permanecer erguido y fuerte frente a viento y marea, para lo que nosotros debemos aprender a convertirnos en caña porque la caña se mece y no se quiebra, a ser como el pábilo vacilante que encendido no se apaga pese al viento: de este modo podemos permanecer incólumes y responder adecuadamente a nuestra situación. Respecto al trabajo, es fundamental la comprensión de la situación por parte de los compañeros y compañeras del trabajo, mucho más de los jefes y directivos. Esta es una enfermedad complicada, dolorosa, extraña, como dice su propio nombre "sangrante", sí, se nos va a chorros con todo lo que ello conlleva de dolor, de olor, de manchas, de frustración. Siempre hay algún "payaso" que se cree por encima del bien y del mal y que ni te respetará ni tendrá en cuenta a la hora de ordenarte algo tu situación personal que, en muchos momentos, es extrema. ¿Cómo se encontraría usted si no pudiese vivir a más de cinco metros de un water, cargado de compresas (digo en masculino porque las mujeres esto lo tienen más asumido), de compresas diseñadas para el flujo menstrual y no para la hemorragia anal (rectorragia) por lo que su forma y tamaño no es adecuado, aunque a los fabricantes de estas celulosas les importa bien poco, no hay nada más que ver el diseño, el pegamento, la incomodidad que han de sufrir las mujeres porque nadie es capaz de diseñar algo digno y cómodo? ¿Se imagina usted subir a su coche y que se le escape todo delante de sus acompañantes? ¿O que se vaya al aseo y pase allí treinta o cuarenta minutos dolorosos haciendo diarreas y lanzando chorros de sangre a mansalva, coágulos incluidos? Es difícil saber lo que es eso sino se sufre, mucho más complicado es aceptar la realidad del compañero o compañera de trabajo incómodo por mucha higiene que este tenga. Y la jefatura normalmente está más preocupada en alcanzar una cuota de producción por encima de cualquier cadáver y quieren que vengas "cagado, meado y sangrado de casa", para eso te pagan; sin darse cuenta de que asignándote otros trabajos o formas de llevarlos a cabo pueden salvar su producción y a ti tenerte con la dignidad de una persona y no de un andrajoso espantapájaros que no puede ni con su alma en muchas ocasiones. Esta enfermedad en los brotes, que pueden ser larguísimos, de meses y años, o en las remisiones (cuando rebaja o desaparece temporalmente por semanas o meses o años) tiene sus manifestaciones. Cuando uno está bien, pues como que no se lo puede ni creer y el miedo constante a que reaparezca no desaparece cual espada de Damocles. Cuando uno está mal podemos resumir los síntomas a lo que ya he referido anteriormente y, según su gravedad y tratamiento, podemos encontrarnos con inmensos dolores abdominales, en las articulaciones, en el interior de los intestinos cuando la sangre volcada está siendo devorada por las bacterias, puede uno desangrarse en plena calle, en el coche o en cualquier lugar, las paredes intestinales se debilitan y pueden romperse capilares o aparecer pólipos a lo largo del ano, recto, colon, intestino, muchas veces en el escondrijo menos esperado por el médico que realiza la colonoscopia o la ecografía, salvo que sea un manitas o un profesional como la copa de un pino y sepa que detrás de cada pliegue intestinal (y hay muchísimos) puede encontrarse el arma letal. Las cefaleas hacen aparición, incluso llegan a producirse "auras" (ceguera temporal) en algunos casos, dolores a los que añadir los extraños zumbidos permanentes que cruzan de uno a otro ído sin cesar, un dolor más que añadir y ahora te duele culo y cabeza, arriba y abajo, uno y otro extremo. Por la medicación pueden aparecer "espasmos neurálgicos" que como calambres crucen tus piernas y tus muñecas, retorciendo tus manos y pies. En mi caso particular, los dolores internos llegaron a puntos en los que me hubiese metido la mano por el ano y me hubiese arrancado los intestinos, se lo aseguro. Otro de los graves problemas de esta enfermedad es la falta de medicamentos en el sistema farmaceutico, bien sea porque el Estado no abona a las empresas farmaceuticas y laboratorios las cantidades adeudadas o porque los acuerdos para la compra son a tan bajo precio que a esos laboratorios no les interesa vender ni mantener en el circuito farmaceutico las unidades necesarias, de hecho, tanto la Farmacia en la que compro como yo hemos tenido que recurrir en varias ocasiones a llamar a las mismas empresas farmaceuticas para pedirles explicaciones de porqué no hay existencias y de la necesidad urgente de que se nos remitiese mi medicación. Mi mayor agradecimiento a mi familia que soporta día a día y durante largos periodos esta situación, lo viven en silencio, con cara preocupada, siempre con la vista puesta en la eterna duda de cuando acabará esto y de cómo acabará esto, pues sus mentes también se agotan y entonces llegan los nubarrones de negro presagio que uno mismo ha de intentar apartar de sus mentes. A los amigos, muy pocos pero muy buenos, que están ahí, siempre, huela como huela, tenga la cara que tenga. Preocupados pero con una sonrisa siempre dispuesta y que también lo pasan mal al verme. Sus palabras y gestos intentando quitar importancia o, en el trabajo, intentando disimular una situación incómoda para mi; no tienen precio y es que "quien tiene un amigo tiene un tesoro".

Publicado 15/1/2017 6:38 Víctor-José 720
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La enfermedad de Crohn es un proceso inflamatorio crónico del tracto intestinal principalmente. Aunque puede afectar cualquier parte del tracto digestivo desde la boca hasta el ano, más comúnmente afecta la porción más baja del intestino delgado (íleon) o el intestino grueso (colon y recto).

Publicado 4/3/2017 16:06 Luis 1480